Trabajar por competencias

La segunda y tercera sesión del curso «aprender a programar por competencias (iniciación)» del CEP de Málaga y celebradas en octubre la dedicamos a «trabajar por competencias». Mi objetivo durante las mismas era ofrecer unas pautas claras para definir tareas y ofrecer un amplio abanico de enfoques metodológicos y recursos tecnológicos que fomentan la adquisición de las competencias.

Para desarrollar todo el trabajo, plantee hacerlo a través del aprendizaje cooperativo, normalmente funciona mejor con los estudiantes que con el profesorado, aún así, me gusta dar unas cuantas pinceladas posibilitando un ambiente más cooperativo y una formación en acción.

Para ello, se dividió el aula en distintos equipos pertenecientes a cada ciclo de Primaria, esto ayuda en el desarrollo de todo el trabajo. Tuvieron que crear su nombre, reparto de roles, compromisos, etc. Una vez superada esa fase comenzamos a explicar los pasos que suelo seguir para elaborar una UDI (unidad didáctica integrada), los cuales quedan recogidos en el siguiente video elaborado con PowToon:

Para ayudarnos en el diseño utilizamos el siguiente canvas (lienzo en inglés) elaborado por @gabrielmarin14 donde se recoge de manera visual todas las partes que son necesarias definir:

1.-Producto / tarea final

Cuando nos planteamos abordar el trabajo de una manera competencial, la mejor manera de hacerlo es a través de tareas de aprendizaje (así lo recoge el currículo). Deberemos definir un producto final tangible que el alumnado, normalmente en equipo, deba elaborar y si además lo tienen que exponer, mejor que mejor. Entre los productos que se pueden plantear nos encontramos con: maquetas, exposiciones artísticas, lapbook, cuentacuentos, etc. Todo dependerá de la edad, los recursos y los criterios/bloques de contenidos que nos planteemos desarrollar. Además, estos productos pueden ser digitales si utilizamos alguna app, si lo son los llamaremos artefactos digitales.

Ejemplos de productos finales (realizados en el aula) y de artefactos digitales por @Conecta13

2. Implicación de las áreas

Ya tenemos claro a donde tenemos que llegar, pues el siguiente paso es determinar que áreas se implicaran en el proceso, qué granito de arena y cómo lo van a aportar. Es fundamental tener claro ese producto final y nunca desviarnos de él. No todas las áreas tienen porqué participar, dependerá de ese producto y del equipo educativo que haya.

Más no tiene que significar mejor, de ahí el dicho, menos es más. Así que cuando hemos determinado las áreas que intervienen pasamos a rellenar el siguiente cuadro:

En él nos encontramos algo muy importante que debe haber en toda UDI que se precie y  es la «actividad motivadora», de ella depende que nuestro alumnado se enganche desde el primer momento. Puede ser desde un objeto hasta una excursión. Una vez decidida, cada profe desde su área, piensa que pueden aprender el alumnado en la consecución de la tarea final, que actividades se pueden realizar, ver si éstas pueden fusionarse con otras planteadas desde otras áreas creando productos/tareas parciales y la definición de una temporalización, ayuda mucho tener (mentalmente y/o en lugar visible del aula) todo el recorrido de nuestra UDI.

¡Ah! No se puede olvidar de prever los recursos, espacios, personal… que vamos a necesitar.

3. Concreción curricular

Vamos a toda máquina y nos toca fundamentar curricularmente los pasos anteriores, para ello acudimos a la orden 7 de marzo de 2015 y concretamente a los indicadores, no confundir con estándares, éstos últimos se refieren a toda la etapa mientras que los primeros son a nivel de ciclo y para Andalucía. Nos basamos en los indicadores porque es lo más concreto de todo el currículo y permite definir los resultados de los criterios de evaluación.

4. Filtro alumnado

Este paso es flexible, con esto me refiero a que no tiene que ser siempre el paso 4, podemos moverlo a conveniencia. Esto consiste en conocer los conocimientos previos de nuestro alumnado, sus intereses y necesidades. Se puede realizar a través de alguna rutina de pensamiento, de estructuras simples cooperativas, etc. Con ello conseguiremos que conecten un poco más con la UDI y sea más significativa. Hay que tener en cuenta que este paso, en mayor o menor medida, modifica los pasos anteriores.

5. Metodologías activas

Y por fin llegamos al meollo de la cuestión, el día a día, ¿cómo trabajamos? Siempre recomiendo cualquier metodología o pedagogía activa, aquellas que implican realmente a los estudiantes, cambian su rol y el del docente promoviendo unos procesos de adquisición de contenidos alternativos y haciendo una evaluación realmente cualitativa.

Bajo el término «metodologías activas» yo englobo las siguientes: aprendizaje cooperativo, aprendizaje basado en proyectos, aprendizaje basado en problemas, flipped learning, gamificación… y un largo etcétera.

En la siguiente presentación utilizada durante las sesiones hay más información al respecto:

 

Los últimos pasos: 6. Evaluación y 7. Competencias clave los desarrollaré en el próximo post.

Para ver y descargar los recursos materiales repartidos y utilizados durante la sesión, acceder a estuche:  competencias clave

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Contextualizar competencias

A finales de junio ’17 recibí una llamada de @jaimecores asesor del CEP de Málaga en la que me proponía impartir una formación de 15 horas sobre Competencias Clave, concretamente el curso se titulaba «Aprender a programar por competencias (iniciación)» y en poco tiempo tuvimos que diseñar las sesiones en las que se dividiría el curso. Cada sesión giraba en torno a una temática concreta e intenté, en la medida de lo posible, utilizar diferentes enfoques metodológicos. Así quedaron las distintas sesiones:

 

La primera sesión tenía por título «contextualizar competencias» y se trataba básicamente de un acercamiento a la normativa base que rige las competencias clave: real decreto, decretos, órdenes, etc. Un sin fin de legislación pero es algo que todo docente debe dominar aunque es muy aburrido. Por ello, tuve que pensar la manera de plantear el contenido de una forma entretenida y práctica, como siempre intento que sean mis formaciones, pero la legislación muy entretenida no es. Así que, decidí hacer una pequeña experiencia gamificada (gamificación es el empleo de mecánicas de juego en entornos no lúdicos).

La narrativa iba a ser «Juego de Tronos» convirtiéndonos en salvajes del otro lado del muro con el objetivo de llegar a ser la Mano (competencial) del Rey. Con este video comenzaba la aventura:

Para desarrollar las mecánicas y dinámicas, los salvajes se agrupan en tribus (con su nombre, escudo, etc.) y van realizando una serie de pruebas que tienen que superar (explicadas en el cuaderno salvaje). Cada vez que superan una, obtienen una recompensa (escudos) y se van acumulando en los paneles de equipo:

      

Al final del juego, hay una batalla de tribus y la que más escudos tenga se convierte en la Mano Competencial del Rey dirigiendo la educación por competencias en Poniente.

A través de esta gamificación se va cogiendo práctica en el manejo de la legislación, puesto que las pruebas a las que se enfrentan están basadas en actividades legislativas.

A continuación la presentación utilizada durante la ponencia gamificada.

Los recursos utilizados y repartidos entre los asistentes están en estuche: competencias clave.

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UDI: Espacio Exterior

Para finalizar segundo de primaria realizamos una UDI titulada «Espacio Exterior» en la que abordamos la Tierra, la Luna,  el Sol, los planetas y algún misterio galáctico.

Es un tema que le resulta muy interesante a los más pequeños y por eso decidimos llevarlo a cabo pero… mayúscula es nuestra  sorpresa cuando constatamos que esta temática es tratada en los libros de textos pero NO en la legislación de primer ciclo. Lo único que aparece en la legislación y que tiene algo de relación es el siguiente criterio e indicador de Ciencias Sociales:

C.E.1.4. Reconocer los puntos cardinales utilizando correctamente las nociones topológicas básicas de posición y cercanía (arriba-abajo, dentro-fuera, derecha-izquierda, interior-exterior, etc.) para orientarse en el entorno más cercano, representándolas con dibujos, situaciones y juegos sobre espacios limitados.

CS..1.4.1. Adquiere nociones básicas de orientación espacial, representando en un mapa el planeta Tierra y los puntos cardinales (CCL, CMCT, CD).

De todas formas decidimos utilizar la temática para trabajar diferentes áreas (Lengua, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Inglés y Artística) puesto que, como he comentado anteriormente, motiva mucho al alumnado y a través de ella podemos trabajar/evaluar una gran variedad de contenidos y destrezas.

A continuación la información enviada a las familias y comentada con el alumnado para que supiesen el reto al que se enfrentaban:

El objetivo principal es la creación de un mural informativo que debía contar con cinco partes diferenciadas: tres de ellas comunes para todos los equipos (Tierra, Luna, Sol) y otras dos diferentes (un planeta y un misterio galáctico). Para el desarrollo de la UDI se utilizó el aprendizaje cooperativo y se planteó la investigación como parte esencial del trabajo (ABP). A través de la misma, el alumnado fue investigando acerca de las características más llamativas de los diferentes astros (Luna, Tierrra, Sol y un planeta asignado al azar) y  de algún misterio que los propios equipos eligieron, como la estrella de neutrones, meteoritos, etc. Además, se utilizó e-learning con la utilización de videos y programas que ayudaban a asentar los aprendizajes adquiridos.
Una vez que toda la información fue recopilada, se pusieron manos a la obra para presentar toda la información en las cartulinas facilitadas desarrollando  su creatividad y autonomía.
Finalmente, como todo producto que se precie, tuvieron que exponer su trabajo al resto de la clase.
                       
Para evaluar todo el proceso como el producto final se utilizaron pruebas de proceso y rúbricas. A continuación la rúbrica de evaluación de Ciencias:

Esta UDI nos enseñó que hay que primero nos tenemos que guiar por la legislación y posteriormente inspeccionar los libros de texto por si hay algo que nos pueda interesar y no al revés.

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García, Almudena

Fuente: Litera libros

Otra educación ya es posible (Almudena García, 2017) es una obra que nos introduce en el mundo de las pedagogías alternativas o activas. No son nuevas, siempre han estado ahí o por lo menos desde el siglo pasado, lo que ocurre que ahora están siendo más conocidas por la sociedad.

«Los alumnos deben pasar cada vez más horas en el aula, haciendo deberes o en clases de refuerzo o extraescolares. Por el bien de los niños, no se les está permitiendo ser niños» (página26).

¿Las alternativas? Las pedagogías activas en las que el alumnado se convierte en el protagonista de sus propios aprendizajes respetando sus ritmos, jugando, cooperando, convirtiendo la disciplina en autodisciplina, valorando la diversidad, desarrollando el pensamiento crítico, conectados con el mundo natural y social, en definitiva, dejando que sean niños.

«La educación es concebida como el medio para construir un mundo mejor» (página 33).

En el camino de las pedagogías activas nos encontramos con grandes pedagogos como María Montessori:

«… el fin de esta pedagogía es ayudar a alcanzar al niño todo su potencial como ser humano, a crecer como un individuo libre. Y el primer paso hacia la libertad es la autonomía» (página 37).

Para Montessori la función del educador es ser guía en los aprendizajes explicando los materiales y proponiendo desafíos en el «ambiente preparado», diferentes áreas (vida práctica, sensorial, matemática, lenguaje, cultural) para ir desarrollando esa autonomía.

Siguiendo este camino nos encontramos con Steneir, creador de la escuela Waldorf:

«Steiner defendía que el aprendizaje es más eficiente cuando se realiza por inmersión, es decir, cuando podemos dedicar el mayor tiempo posible a un tema. (…) la pedagogía Waldorf es directiva, contando con un currículum propio, con distintos temas a trabajar por cursos» (página 66).

También aparecen pedagogías que no tienen un creador claro caso de Summerhill, Sudbury, pedagogía Libertaria, educación viva, comunidad de aprendizaje, ABP, educación lenta, escuelas bosque… que la autora las engloba en dos capítulos «Educación libre y educación democrática» y «Otros enfoques».  Cada una tiene sus propias características y modo de funcionar pero todas comparten que:

«El alumno no ya no se concibe como una vasija vacía destinada a ser llenada por el adulto. Deja de ser un sujeto pasivo, que memoriza y repite, para convertirse en agente de cambio» (página 81).

«… enseñar exige saber escuchar y respetar los saberes de los alumnos. Enseñar y aprender implican un descubrimiento propio y ajeno» (página 81).

Durante los últimos capítulos se dan respuestas a una serie de preguntas llegando a encontrarnos una reflexión sobre la educación.

«Ninguna pedagogía es ilegal. Los currículums oficiales establecen unos objetivos mínimos que los alumnos deben alcanzar, pero no obligan a seguir un determinado enfoque pedagógico» (página 158).

«Lo que está claro, es que en estas escuelas se adquieren habilidades que son minusvaloradas por la educación tradicional, como la capacidad de trabajar en equipo, de defender las propias ideas o de hablar en público» (página 165).

«Ninguna de las nuevas pedagogías es perfecta, pero todas se han ocupado de elaborar respuestas a muchos de los problemas que plantea el sistema actual. (…) Hoy en día, con los índices de fracaso escolar por las nubes y la motivación de los alumnos por los suelos, parece necesario no quedarse en lo de siempre» (páginas 197-198).

Fuente: ludus.org.es

En definitiva, es un buen libro para introducirse en estas pedagogías, tal como indica su portada, y a partir de ahí indagar en aquellas que más nos interese. Mencionar que este libro es fruto del trabajo que la autora desarrolla en Ludus, un directorio que creó hace unos años para dar a conocer todas estas iniciativas.

¡Enhorabuena Almudena! #Recomiendo

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L’Ecuyer, Catherine

Fuente: twitter

Educar en el asombro (Catherine L’Ecuyer, 2012) es un libro refrescante que nos incita a reflexionar sobre nuestra sociedad, la infancia, la educación y sobre todo, el asombro, motor de la motivación.

El libro se divide en dos partes, mientras te paseas entre las páginas de su primera parte  descubres como nuestro modo de vida promueve la sobreestimulación de los más pequeños sin ningún tipo de necesidad, sin respetar el ritmo de cada uno. Parece que es imprescindible que un niño ande, hable, escriba y lea lo más pronto posible… pero ¿para qué?

«En contra de la creencia popular, no existen evidencias neurocientíficas que justifiquen empezar la educación formal cuanto antes». (página 39).

Con ello no se incita el auto descubrimiento utilizando el tiempo necesario y los propios medios sino todo lo contrario, la dependencia de lo instantáneo sin esfuerzo alguno. Todo ello va modelando a los más jóvenes que caen en una desmotivación continua, impulsividad desmedida, hiperactividad, etc.

«Lo que sí sabemos es que la sobreestimulación está presente de forma sostenida en el entorno en el que se encuentran la mayoría de los niños de hoy en día. (…) varios otros estudios asocian el consumo de televisión y de videojuegos con problemas de atención y el visionado de series violentas antes de los tres años con problemas de atención y de impulsividad a los siete años» (página 49).

En el libro se aboga en todo momento por el asombro y de educar en él

«El asombro es el deseo de conocimiento. Ver las cosas con ojos nuevos permite quedarnos prendados ante su existencia, deseando conocerlas por primera vez o de nuevo». (página 31).

«Educar en el asombro consiste en respetar su libertad interior, contando con el niño en el proceso educativo, respetar sus ritmos, fomentar el silencio, el juego libre, respetar las etapas de la infancia, rodear al niño de belleza, sin saturar los sentidos…» (página 66).

Y en esta idea de educar esta basada la segunda parte del libro en la que encontramos aportaciones tan interesantes y sensatas como las siguientes:

«Algunos estudios confirman que el tiempo de juego sin demasiadas estructuras es fundamental para que el niño pueda desarrollar la capacidad de resolución de problemas, para fomentar la creatividad y para desarrollar su capacidad de mantener la atención» (página 76).

«La forma más directa y eficaz de matar el asombro de un niño es darle todo lo que quiere, sin ni siquiera darle la oportunidad de desearlo. La falta de límites y el consumismo frenético en los niños destruyen el asombro porque así los niños dan todo por supuesto» (página 80).

«La naturaleza es una de las primeras ventanas de asombro del niño, y es ciertamente la ventana que puede ayudar a recuperar el sentido del asombro a quien lo haya perdido» (página 89).

«Vemos a los niños lentos porque comparamos su ritmo con el nuestro» (página 96).

«Saltarse las etapas de la infancia es despreciar el mecanismo con el que cuenta la naturaleza para asegurar un buen desarrollo de la personalidad» (página 110).

«El silencio es una parte muy importante del aprendizaje y es necesario para la reflexión, una de las cualidades que caracteriza a la persona humana» (página 119).

En definitiva, un buen libro que nos recuerda cuan importante es la infancia y de lo indispensable que es incluir en la sociedad a los niños y sus valores:

«El niño nos recuerda los valores de la paz, la solidaridad, la transparencia, la delicadeza, el optimismo, la protección de la inocencia, la empatía, la compasión, la dignidad de la vida humana, la alegría, el agradecimiento, la humildad, la sencillez, la amistad» (página 171).

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Bermejo, Raúl

Fuente: gestionandohijos

 

Ser maestro (Raúl Bermejo, 2017)  es un libro que engancha llegando a ponerte en la piel del autor a través de sus experiencias y opiniones. Totalmente recomendable para cualquier docente o interesado/a en la educación. El libro se centra en la etapa de Educación Infantil pero sus enseñanzas traspasan esa etapa debiendo impregnar a las demás, la Educación Infantil es fuente inagotable de innovación y mejora para nuestro sistema educativo.

Rául  Bermejo invita al lector a realizar un viaje por 16 capítulos, son breves pero con gran contenido para que uno pueda reflexionar a través de sus exposiciones.

En la introducción ya nos ofrece algunos tintes que impregnarán todo el escrito destacando la importancia de la educación y la labor de los maestros, así como el protagonismo del alumnado y de las familias.

«Lo principal para un maestro… es formar a los niños y niñas en todos sus aspectos, en conocimientos, por supuesto, pero sobre todo en valores, en emociones y creatividad, aspectos fundamentales en cualquier ser humano» (página 14).

Durante el resto de capítulos se defienden ideas tan sensatas como:

  • Creer y confiar en nuestro alumnado.
  • «Si confiamos en ellos, desarrollaremos su autoestima, su seguridad y su confianza en sí mismos. Nuestros alumnos recuperarán las ganas de aprender» (página 36).

  • Respetar ritmos de aprendizaje y no obligar a que el alumnado crezca antes de tiempo.

«Por favor…dejemos que se pierdan para que ellos vuelvan a encontrarse» (página 48).

  • La educación en valores y las emociones, ¿cómo sería de una escuela que no tuviese en cuenta los valores y las emociones?

«Creo que la educación en valores hay que trabajarla desde edades muy tempranas… Debería ser algo primordial y prioritario, por encima de otros muchos contenidos que se trabajan en estas etapas educativas,…» (página 88).

  • La asamblea como espacio de comunicación, de pertenencia al grupo, etc.

«¿cuándo escuchamos nosotros lo que ellos tienen que decirnos? Los protagonistas del proceso de enseñanza-aprendizaje son los niños y las niñas, no somos los adultos. Debemos lograr que los niños sientan que pertenecen al proceso y que su palabra tiene valor para nosotros, y debemos establecer una buena base, donde se sientan afectivamente seguros. Y aquí entra en juego la asamblea,…» (página 96).

  • ¿Deberes sí, deberes no? Pues los justos y necesarios y a la edad adecuada, sería recomendable más coordinación entre el equipo docente para disminuir el atracón de tareas y que éstas fuesen diferentes y no una mera repetición de contenidos, tareas con sentido.

«…creo que hay que hacer actividades motivadoras en familia, disfrutar de los hijos y no olvidar (cosa que ocurre demasiado a menudo) un factor muy importante: los niños están en constante aprendizaje» (página 105).

  • La importancia de la educación ambiental, los derechos de la naturaleza.

«…no olvidemos que si los niños no conocen lo que tiene a su alrededor, difícilmente podrán protegerlo y mucho menos disfrutarlo» (página 111).

  • Dejar jugar a los niños y niñas tanto en infantil como en las etapas siguientes ya que si el alumnado se divierte su motivación será mayor y querrá conocer más.  Mención especial para su decálogo: «dejemos jugar más a los niños» (página 60).
  • Comunicación fluida familia-escuela, todos debemos remar en la misma dirección.
  • El patio como espacio educativo, y en general, cualquier espacio del colegio es potencialmente educativo.
  • Potenciar la creatividad con especial atención al proceso y no tanto al resultado ofreciendo pautas para su realización.

Llegando al final del libro nos encontramos con un capítulo basado en entrevistas sobre educación. Son realizadas a varias personas de distintas edades y generaciones a las que les propuso una serie de preguntas que giraban entorno a: los maestros en sus escuelas, anécdotas de los días de estudiante, la evolución de la educación y requisitos para un maestro. En todas las respuestas quedan reflejadas cuan importante es o debería ser la educación.

Como conclusión nos encontramos la última joya del libro, las reflexiones finales que realiza el autor y de ellas estas son las que más me han llamado la atención:

«En el ámbito de la educación, las personas encargadas de que se produzcan los milagros son los propios maestros» (página 145).

«En educación tenemos la idea de que el niño es como un cesto que hay que llenar de conocimientos, pero en verdad es una semilla que más tarde terminará siendo árbol» (página 145).

«Si no amas tu trabajo, se notará en tu forma de enseñar, en el trato con los alumnos y alumnas y en tu vida en general. La palabra maestro debe ir unida a la palabra vocación» (página 149).

Un libro que denota amor por la profesión, por ser maestro. #Recomiendo

 

 

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Royo, Alberto

Contra la nueva educación (Alberto Royo, 2016) es un libro que como su propio nombre indica va en contra de la nueva educación y se centra en la importancia del conocimiento que según su autor se va perdiendo con las nuevas innovaciones pedagógicas. Con el título, el Sr. Royo:

«… se opone a la novedad, si es dañina, y defiende la tradición, cuando es valiosa. Ni rechaza toda la innovación ni alaba las tradiciones que no son dignas de elogio» (página 25).

Tras un buen rato en la librería leyendo su argumento y ojeando su interior decidí adquirirlo a sabiendas de que me iba a «enfadar» durante la lectura, pero considero que hay que leer de todo para poder conocer los argumentos de los demás y de esa manera rebatirlos con el propio conocimiento y en especial, con la experiencia. No obstante, para mi sorpresa, hay más afirmaciones que comparto con el autor que las que no comparto, por lo que al final apenas llegué a alterarme.

Fuente: actuall

El libro está compuesto por 8 capítulos donde realiza una firme defensa del conocimiento y se expone en ferviente contraposición a los gurús educativos que no han pisado un aula. El recorrido se inicia con la educación en valores, cuyos programas se desarrollan con mucho adoctrinamiento a excepción de determinados casos como aquellos que otorga a la memorización gran importancia y continúa por la tecnología y creatividad, donde se ensaña contra el maestro creativo Ken Robinson. Considero que es importante desarrollar la creatividad entre nuestro alumnado y que cada persona nos puede enseñar algo, Sir Robinson también. Por otro lado, el señor Royo se adentra en la innovación educativa compartiendo verdades que siempre deben estar presente pero que en algunas ocasiones se pueden llegar a olvidar:

«Innovar no puede consistir en borrar la tradición, sino precisamente en conocerla a fondo para, una vez dominada, poderla trascender y aportar, entonces sí, novedades que supongan una mejora o una evolución, un salto creativo» (página 50).

Además, durante el capitulo aparecen las primeras grandes disensiones con el autor, ya que para él ¿¡cómo se va a hacer al alumnado evaluador!?¿¡otorgarle protagonismo en sus aprendizajes!?¿¡aprendizaje por proyectos!? Evidentemente mi contestación a las tres preguntas es sí, la de él es un no rotundo.

Por otro lado, el plurilingüismo también está presente ya que es la gran novedad del sistema educativo y en el que se van introduciendo multitud de idiomas y, en algunos casos, se va perdiendo la capacidad de nuestro alumnado para comprender perfectamente en castellano. El autor no se muestra totalmente en contra pero hay que hacerlo bien, en eso creo que todos estamos de acuerdo. De los idiomas a la empleabilidad pasando por las emociones, según Royo, éstas no deben estar nunca por encima del conocimiento y en este sentido, no se yo hasta que punto es más importante: si gestionar las emociones o saber la historia de España, me decanto por lo primero para acceder después a lo segundo. Además manifiesta que la labor del docente es ser un transmisor de conocimientos, según mi opinión mi labor va mucho más allá. Afirmaciones que recogen estas ideas:

«Como nuestros alumnos, parece, ya son excelentes, podemos dedicarnos a ayudar a nuestros jóvenes a conocerse y confiar en sí mismo, a comprender a los demás, a reconocer y expresar emociones e ideas, a desarrollar el autocontrol, a aprender a tomar decisiones responsables, a valorar y cuidar su salud, a mejorar sus habilidades sociales, a resolver problemas y a evitar conflictos. Porque, como digo, su formación académica es inmejorable» (página 85).

«…si el conocimiento se apreciara y no hubiera dudas de que la transmisión de conocimientos es la labor fundamental del profesor, muy pocos se aventurarían a hablar de educaciones emocionales, coaching o emprendimiento» (página 129).

En los últimos capítulos realiza un análisis de la pedagogía a través de diferentes prácticas como las tertulias dialógicas, flipped classrroom o polygon system. En ese análisis comenta que muchas de estas prácticas ya se hacen pero que no se le ponen nombre, cierto, muchas de las innovaciones que se nos venden ya se están haciendo pero sin publicidad.

Durante todo el texto queda patente su defensa por la educación pública y por buscar lo mejor para sus alumnos/as, ambas aspectos son dignos de reconocer:

«Uno enseña (o hace todo lo que puede), influye (o lo pretende), da ejemplo (o lo intenta), con la intención de poner su granito de arena en relación con cada uno de lso alumnos que pasan por sus manos, con el noble propósito de colaborar en el desarrollo de sus capacidades hasta el máximo de lo que puedan y quieran dar, de sembrar en ellos la curiosidad por aprender y disfrutar de lo que uno aprende» (página 201).

Interesante lectura.

 

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AC – recursos

Para descargar los documentos, pincha en las imágenes:

– Acceso a toda la carpeta:

– Programa CA/AC:                                          – ¿Qué es el AC?:                          – Primeros pasos:

      

– Evaluaciones del aprendizaje cooperativo en dos versiones y dos formatos (pdf y word):

versión 1 word                    versión 1 pdf                        versión 2 word                 versión 2 pdf

  

– Cuadernos de equipo:                                                                                         – Roles para mesa:

                    

– Dinámicas de cohesión:                                  – Estructuras simples:

 

Volver a ponencia sobre aprendizaje cooperativo

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Aprendizaje cooperativo

«Si quieres llegar rápido, camino solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo». Bien es cierto que cuando uno trabaja solo lo puede hacer más rápido pero si lo hace en equipo podrá desarrollar una serie de habilidades mucho más importantes que la rapidez, y en algunos casos, incluso será mas fácil el trabajo a desarrollar y más divertido.

Nacemos egocéntricos, individualistas y nos cuesta muchísimo compartir y ayudar, pero poco a poco mientras crecemos esas actitudes van cambiando: pasamos de jugar solos a jugar con más niños y niñas, dejamos nuestros juguetes y nos acercamos si vemos a alguien llorar… en definitiva, nos socializamos. No obstante, esa socialización también se debe extender hacia el trabajo que el alumnado desarrolla en la escuela, debemos intentar dejar de fomentar solamente el trabajo individual y la competición para ir paulatinamente introduciendo el trabajo en equipo y la cooperación, ir introduciendo pero sin llegar a sustituir, porque ambas maneras de trabajar son indispensables en esta sociedad.

Todo ello se puede intentar conseguir a través del aprendizaje cooperativo, y de esto trata una formación que impartí en un centro educativo dentro de su plan de formación. Me parece muy interesante el desarrollo del AC dentro de las aulas ya que se puede desarrollar sin demasiado esfuerzo, simplemente abriendo un poco la mente, dejando que el alumnado esté en equipos y modificando levemente la secuencia de actividades introduciendo un toque cooperativo en ellas.

Para la formación me basé en los trabajos de Pere Pujolàs, colectivo cinética, cooperamooc (un mooc que hice a finales de 2016) y como no, mi experiencia en el aula.

Antes de nada mencionar que siempre digo «trabajo en equipo» y no «trabajo en grupo» ya que considero que son diferentes. No es lo mismo un grupo de personas, que un equipo.

Fuente: Pinterest

Durante la jornada, como siempre intento en mis ponencias, quise que el profesorado participante vivenciara como era eso de trabajar en equipo. Para lo cual, los dividí por ciclos (era muy idóneo el número de integrantes de los ciclos) y les repartí su plan de equipo que debían decidir y completar (obra adaptada a partir de cuaderno de equipo Los Colegiales):

  • Nombre, escudo y lema del equipo.
  • Reparto de roles.
  • Objetivos y compromisos personales (no los decidieron por falta de tiempo).

 

En mi aula, cada vez que comienzo un proyecto o UDI confecciono los equipos con 3, 4 o 5 integrantes cada uno y tengo en cuenta tanto sus capacidades, actitudes y deseos. Es preferible los equipos pequeños a los grandes y con relación a los roles, no suelo introducirlos hasta el segundo ciclo.

Continuando con la ponencia, después de completar el plan de equipo, todo el profesorado hicimos algunas dinámicas de cohesión.  Son muy importantes realizarlas cuando introducimos el AC, incluso aunque el equipo se conozca, y no está mal hacerlas de vez en cuando ya que eso fomenta el «buen rollo» dentro del equipo.

A partir de ahí fui desarrollando la teoría intercalándola con estructuras simples, que es como se llaman las diferentes técnicas cooperativas. Las que más suelo usar son:

  • Parejas cooperativas: en parejas realizan una actividad y deben llegar a un consenso.
  • Folio giratorio: cada integrante escribe sobre algo que el docente haya pedido, una vez escrito se lo pasa a su compañero/a y así hasta que todos/as hayan escrito. Es importante que no hablen, que utilicen diferentes colores y que sus respuestas se complementen no que se repitan.
  • 1-2-4: primero se realiza la actividad de manera individual, después con la pareja de hombro  y por último se pone en común a nivel de equipo.

Presentación usada para la explicación de la teoría:

 

Uno de los aspectos más importantes es la evaluación del equipo. Para ello en mi aula suelo realizar lo siguiente:
  • Evaluación docente: a través de la observación y de las evidencias evalúo el trabajo de cada alumno dentro del equipo, y del equipo en su conjunto.
  • Autoevaluación del alumnado: cada alumno/a evalúa su trabajo.
  • Evaluación equipo: todo el equipo evalúa su trabajo.
  • Equipo de futuro: el alumnado escribe con quién le gustaría trabajar y con quién no le gustaría. (Un sociograma rápido).

Desde que he introducido el AC en mi aula he podido constatar como el alumnado intenta:

  • Poner lo mejor de sí mismo por el bien común del equipo.
  • Resolver conflictos de manera autónoma.
  • Reflexionan sobre su trabajo y del equipo y cambian la mecánica de funcionamiento cuando es necesario.
  • Diferencian entre amigos/as y compañeros/as de trabajo.

Con respecto a esto último comparto la experiencia de un alumno que dijo en clase: «profe, a mi al principio no me gustaba mi equipo porque no tenía ningún amigo pero ahora si me gusta porque trabajamos muy bien».

«Ir juntos es comenzar. Mantenerse juntos es progresar. Trabajar juntos es triunfar» – Henry Ford.

¡Triunfemos a través del AC!

Visita AC-Recursos en el apartado estuche haciendo clic

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